Materia: Planificación y políticas en comunicación
Docente: Lic. Nelson Martínez
Estudiante: Mayra Peralta León
Tema: Encontrar las
partes que se pueden implementar a una ley de comunicación de Bolivia del libro
“En los zapatos de la pulga” de Martha Paz
El tema principal del libro es la “autorregulación
periodística en Bolivia”. Algo importante que se menciona en el libro es que
consiste en la participación ciudadana en los medios de difusión; tarea tan
necesaria como urgente para avanzar a la democratización de la comunicación.
Este proyecto consistió en crear la Defensoría del Lector
compuesto por el Grupo de Prensa Líder compuesto por ocho medios principales
diarios del país. Nunca antes había existido en la prensa de Bolivia una base
normativa institucional semejante. La defensoría para autorregulación que tocó
desempeñar a Luis Ramiro Beltrán y a Martha Paz.
Lo malo fue que en Bolivia el proyecto fracasó al cabo de
pocos años. Nuestro país perdería mucho pues la ética periodística seguiría
deteriorándose gravemente y restando credibilidad a la prensa hoy afectada por
la ligereza y el sensacionalismo exacerbados debido a la competencia
mercantilista y al muy considerable aumento del poderío del periodismo.
El libro
posteriormente habla de la autorregulación periodística
En el capítulo uno del libro se menciona que la
autorregulación periodística es factible. Ésta es efectivamente un fenómeno que
ya ha apagado muchas velitas.
No hace falta insistir en esto: todos convivimos con los
medios y experimentamos a diario su influjo. Es notorio que constituyen uno de
los grandes referentes de nuestra civilización y su capacidad para influir en
todos los órdenes de la vida, ya no se puede pasar por alto.
La autorregulación periodística es la mejor alternativa para
garantizar el profesionalismo en la información. Ésta ya no debe responder sólo
a patrones de actualidad, oportunidad, veracidad, verosimilidad, precisión y
concisión. Ahora la verdadera información es aquella que es ética per se, es decir, que procura la
dignificación y perfeccionamiento de la persona individual que vive en una
comunidad política.
Si se deja que el Estado regule las actividades de la
Comunicación, siempre habrá la tendencia del poder político a querer controlar
los medios públicos y convertirlos en mecanismos más o menos encubiertos de
propaganda de sus intereses partidistas o gubernamentales, financiados, eso sí,
con fondos públicos.
La autorregulación se realiza a través de diferentes
mecanismos e instrumentos: códigos deontológicos, libros de estilo,
declaraciones de principios, manuales de ética, estatutos de redacción,
tribunales de ética en los colegios de comunicadores o asociaciones de
periodistas, consejos de información, veedurías de comunicación, observatorios
de comunicación y defensores de los públicos.
Los códigos deontológicos son el conjunto de normas éticas emanadas
de diversos organismos internacionales o nacionales para que los profesionales –
en este caso, los periodistas- conozcan sus obligaciones y deberes, así como
sus derechos a la hora de ejercer con dignidad y honestidad su profesión,
anteponiendo siempre el servicio a la verdad y al público antes que a sus
propios intereses personales.
Los códigos nacionales son los que responden específicamente
a la realidad de un país. Bolivia tiene los suyos adoptados en 1991, 1993, 1999
y 2007 por la Federación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, la Asociación
de Periodistas de La Paz, la Asociación
de Periodistas de Bolivia y la Asociación Nacional de la Prensa,
respectivamente.
Me parece importante tomar en cuenta la página 23 del libro
donde se habla de la columna Nº 47, de Luis Ramiro Beltrán, que titulaba “Veedurías
de Comunicación: Presión Social”, donde toma como ejemplo a la experiencia
peruana.
Justamente como resultado de esas acciones impulsadas por el
CPC es que, en Bolivia, se hace realidad el proyecto de Comunicación con
Derechos, que si bien no toma
precisamente el nombre de Veeduría, sus acciones, desde 2006, dan cuenta de
importantes aportes en la reflexión respecto a la vigilancia ciudadana sobre
los medios masivos. A través de encuentros, jornadas y talleres, recupera las
voces ciudadanas sobre los derechos a la comunicación e información; procura
incidir en las políticas públicas referentes al tema; y promueve
investigaciones en torno a la agenda, discurso y tratamiento informativo de los
medios.
En Bolivia hubo en el diario La Razón a principios de la década pasada, por algunos meses, un
primer intento de establecer la Defensoría del Lector a cargo del destacado
periodista José Gramunt de Moragas.
Algo que el texto menciona y creo que no debemos olvidar es:
“El periodista crece al reconocer que falló”.
La autorregulación sí se efectuó en nuestro país y el primer defensor del lector sería Luis Ramiro
Beltrán. Él propiciará el diálogo entre el público y los medios.
El objeto del leer este libro fue que encontremos partes que
se puedan adecuar a una nueva ley de comunicación en Bolivia. Entonces, se
procederá a eso.
Considero importante incluir en nuestra Ley de comunicación
el Estatuto Del Defensor del Lector. Esta parte podemos encontrarla en el libro
en las páginas 31, 32, 33 y 34. Con sus respectivos títulos:
·
Funciones
Y Responsabilidades: Las funciones y responsabilidades del defensor del
lector son, principalmente, la representación del lector ante el diario, el
fomento de la corrección y la transparencia en el trabajo periodístico y el
asesoramiento a la Redacción.
·
Procedimientos
de Trabajo
·
Réplicas
y Derecho de Defensa (Correcciones y aclaraciones)
·
Reglas
adicionales para las réplicas.
Pienso que esos puntos son muy important
es para implementar
en una ley de comunicación porque es muy importante que los lectores se sientan
identificados. Además que es de suma utilidad cuando se encuentran errores en
las notas periodísticas.
El libro nos muestra las diferentes quejas que se han
presentado en el periódico El Deber de Santa Cruz.
Durante la gestión de Martha
Paz se presentaron alrededor de 58 casos, los cuales fueron respondidos exitosamente,
en el tiempo establecido.
Los datos del libro nos indican que la autorregulación
periodística funcionó durante la primera y la segunda gestión, dirigidas por
Luis Ramiro Beltrán, respectivamente.
Asimismo la autora muestra inquietud e incertidumbre porque
la autorregulación ha funcionado muy poco tiempo. Sin embargo, era muy útil porque era la
manera en la que los lectores puedan identificarse y del mismo modo opinar
sobre temas importantes para el país. De
ese modo le daría importancia que se merece el lector.
Opinión personal:
En efecto. Se debería imponer una Defensoría del Lector a
todos los periódicos del país. Más que todo porque todos los lectores merecen
tener la seguridad de que si se escribe algún dato equivocado sobre ellos, el
periódico estará dispuesto a responder,
siempre y cuando la justificación del afectado sea cierta y real.
Sin embargo, yo creo que sería factible encontrar la
autorregulación periodística no sólo en la prensa escrita sino también en los
medios audiovisuales, la radio y la televisión e incluso con los medios
digitales. Esto me parece importante porque ahora mucha gente opta por escuchar
la radio o ver la tv. Pero el problema es que también se pueden escuchar cosas
inadecuadas o se pueden ver imágenes poco adecuadas para estar en la
televisión.
Por esa justificación yo creo que para una Ley de
Comunicación se debe implementar la autorregulación periodística en todos los
medios de comunicación (radio, televisión,prensa escrita y si es posible
mediante los medios digitales). Por ejemplo sería interesante que se crearan programas en los que se resuelvan las quejas del público, hacer algo dinámico, eso claro en el caso de la televisión y la radio.
El tema del libro es muy importante y se debe tomar en
cuenta para tratar de que todos lo conozcan para plantearlo en la ya mencionada
Ley de Comunicación
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