lunes, 13 de agosto de 2012


Materia: Planificación y políticas en comunicación
Docente: Lic. Nelson Martínez
Estudiante: Mayra Peralta León

Tema: Encontrar las partes que se pueden implementar a una ley de comunicación de Bolivia del libro “En los zapatos de la pulga” de Martha Paz
 El tema principal del libro es la “autorregulación periodística en Bolivia”. Algo importante que se menciona en el libro es que consiste en la participación ciudadana en los medios de difusión; tarea tan necesaria como urgente para avanzar a la democratización de la comunicación.

Este proyecto consistió en crear la Defensoría del Lector compuesto por el Grupo de Prensa Líder compuesto por ocho medios principales diarios del país. Nunca antes había existido en la prensa de Bolivia una base normativa institucional semejante. La defensoría para autorregulación que tocó desempeñar a Luis Ramiro Beltrán y a Martha Paz.

Lo malo fue que en Bolivia el proyecto fracasó al cabo de pocos años. Nuestro país perdería mucho pues la ética periodística seguiría deteriorándose gravemente y restando credibilidad a la prensa hoy afectada por la ligereza y el sensacionalismo exacerbados debido a la competencia mercantilista y al muy considerable aumento del poderío del periodismo.

El libro posteriormente habla de la autorregulación periodística

En el capítulo uno del libro se menciona que la autorregulación periodística es factible. Ésta es efectivamente un fenómeno que ya ha apagado muchas velitas.

No hace falta insistir en esto: todos convivimos con los medios y experimentamos a diario su influjo. Es notorio que constituyen uno de los grandes referentes de nuestra civilización y su capacidad para influir en todos los órdenes de la vida, ya no se puede pasar por alto.

La autorregulación periodística es la mejor alternativa para garantizar el profesionalismo en la información. Ésta ya no debe responder sólo a patrones de actualidad, oportunidad, veracidad, verosimilidad, precisión y concisión. Ahora la verdadera información es aquella que es ética per se, es decir, que procura la dignificación y perfeccionamiento de la persona individual que vive en una comunidad política. 

Si se deja que el Estado regule las actividades de la Comunicación, siempre habrá la tendencia del poder político a querer controlar los medios públicos y convertirlos en mecanismos más o menos encubiertos de propaganda de sus intereses partidistas o gubernamentales, financiados, eso sí, con fondos públicos.

La autorregulación se realiza a través de diferentes mecanismos e instrumentos: códigos deontológicos, libros de estilo, declaraciones de principios, manuales de ética, estatutos de redacción, tribunales de ética en los colegios de comunicadores o asociaciones de periodistas, consejos de información, veedurías de comunicación, observatorios de comunicación y defensores de los públicos.

Los códigos deontológicos son el conjunto de normas éticas emanadas de diversos organismos internacionales o nacionales para que los profesionales – en este caso, los periodistas- conozcan sus obligaciones y deberes, así como sus derechos a la hora de ejercer con dignidad y honestidad su profesión, anteponiendo siempre el servicio a la verdad y al público antes que a sus propios intereses personales.

Los códigos nacionales son los que responden específicamente a la realidad de un país. Bolivia tiene los suyos adoptados en 1991, 1993, 1999 y 2007 por la Federación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, la Asociación de Periodistas de La Paz,  la Asociación de Periodistas de Bolivia y la Asociación Nacional de la Prensa, respectivamente.

Me parece importante tomar en cuenta la página 23 del libro donde se habla de la columna Nº 47, de Luis Ramiro Beltrán, que titulaba “Veedurías de Comunicación: Presión Social”, donde toma como ejemplo a la experiencia peruana. 

Justamente como resultado de esas acciones impulsadas por el CPC es que, en Bolivia, se hace realidad el proyecto de Comunicación con Derechos, que si bien  no toma precisamente el nombre de Veeduría, sus acciones, desde 2006, dan cuenta de importantes aportes en la reflexión respecto a la vigilancia ciudadana sobre los medios masivos. A través de encuentros, jornadas y talleres, recupera las voces ciudadanas sobre los derechos a la comunicación e información; procura incidir en las políticas públicas referentes al tema; y promueve investigaciones en torno a la agenda, discurso y tratamiento informativo de los medios.

En Bolivia hubo en el diario La Razón a principios de la década pasada, por algunos meses, un primer intento de establecer la Defensoría del Lector a cargo del destacado periodista José Gramunt de Moragas.
Algo que el texto menciona y creo que no debemos olvidar es: “El periodista crece al reconocer que falló”.
La autorregulación sí se efectuó en nuestro país y el  primer defensor del lector sería Luis Ramiro Beltrán. Él propiciará el diálogo entre el público y los medios.

El objeto del leer este libro fue que encontremos partes que se puedan adecuar a una nueva ley de comunicación en Bolivia. Entonces, se procederá a eso.

Considero importante incluir en nuestra Ley de comunicación el Estatuto Del Defensor del Lector. Esta parte podemos encontrarla en el libro en las páginas 31, 32, 33 y 34. Con sus respectivos títulos: 

·         Funciones Y Responsabilidades: Las funciones y responsabilidades del defensor del lector son, principalmente, la representación del lector ante el diario, el fomento de la corrección y la transparencia en el trabajo periodístico y el asesoramiento a la Redacción.

·         Procedimientos de Trabajo

·         Réplicas y Derecho de Defensa (Correcciones y aclaraciones)

·         Reglas adicionales para las réplicas.

Pienso que esos puntos son muy important
es para implementar en una ley de comunicación porque es muy importante que los lectores se sientan identificados. Además que es de suma utilidad cuando se encuentran errores en las notas periodísticas.
El libro nos muestra las diferentes quejas que se han presentado en el periódico El Deber de Santa Cruz. 

Durante la gestión de Martha Paz se presentaron alrededor de 58 casos, los cuales fueron respondidos exitosamente, en el tiempo establecido.

Los datos del libro nos indican que la autorregulación periodística funcionó durante la primera y la segunda gestión, dirigidas por Luis Ramiro Beltrán, respectivamente. 

Asimismo la autora muestra inquietud e incertidumbre porque la autorregulación ha funcionado muy poco tiempo.  Sin embargo, era muy útil porque era la manera en la que los lectores puedan identificarse y del mismo modo opinar sobre temas importantes para el país.  De ese modo le daría importancia que se merece el lector.

Opinión personal:
En efecto. Se debería imponer una Defensoría del Lector a todos los periódicos del país. Más que todo porque todos los lectores merecen tener la seguridad de que si se escribe algún dato equivocado sobre ellos, el periódico estará dispuesto  a responder, siempre y cuando la justificación del afectado sea cierta y real.

Sin embargo, yo creo que sería factible encontrar la autorregulación periodística no sólo en la prensa escrita sino también en los medios audiovisuales, la radio y la televisión e incluso con los medios digitales. Esto me parece importante porque ahora mucha gente opta por escuchar la radio o ver la tv. Pero el problema es que también se pueden escuchar cosas inadecuadas o se pueden ver imágenes poco adecuadas para estar en la televisión.

Por esa justificación yo creo que para una Ley de Comunicación se debe implementar la autorregulación periodística en todos los medios de comunicación (radio, televisión,prensa escrita y si es posible mediante los medios digitales). Por ejemplo sería interesante que se crearan programas en los que se resuelvan las quejas del público, hacer algo dinámico, eso claro en el caso de la televisión y la radio.

El tema del libro es muy importante y se debe tomar en cuenta para tratar de que todos lo conozcan para plantearlo en la ya mencionada Ley de Comunicación

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